lunes, 15 de junio de 2026

DE LA “PAZ LABORAL” DE 1958 A LA

DE LA “PAZ LABORAL” DE 1958 A LA   <PEREGRINACION> 



DEL 30 DE ABRIL DE 2026. OCV

    Cerrando mayo y analizando las lecciones contradictorias del 1º de mayo del 2026 venezolano, el proletariado obrero en honor de ese gran día de lucha internacionalista obrero campesino y comunal, una vez màs condena, se organiza y enfrenta, el asalto terrorista del 3 de enero del 2026 ejecutado por la burguesía anglo-norteamericana contra Venezuela. Asalto de dramáticas consecuencias del imperialismo, la CIA y el Mosad israelí, acompañado de asesinatos, destrucción civil y el vulgar secuestro de la pareja presidencial por las fuerzas de asalto imperialistas.

    Fue este nuevo acto terrorista de EEUU otra evidencia de lo democrático y amplia que ha resultado la dictadura de clase del capitalismo opresor en el siglo 21. Republicanos y demócratas yanquis, ratificaron iniciando el año 2026, su conocida estela destructiva de invasiones y asesinatos de venezolanos y camaradas cubanos internacionalistas, atropellando de esa manera la soberanía nacional con un descarado colonialismo de los que ya se creen dueño de la situación.

   Por tanto, resulta obligatorio para los revolucionarios sacar conclusiones objetivas de este ciclo político que se ha cerrado sobre nuestras cabezas, así como de las nuevas condiciones geopolíticas de luchas que se abren para el proletariado internacional -incluyendo nuestro proletariado continental, en lucha por el poder político, como clase históricamente determinante en el desarrollo de la liberación nacional antimperialista de Latinoamérica y el Caribe, cuyo desenlace no puede ser otro que el socialismo científico hacia una sociedad comunista de iguales.

   En otras palabras, no solo se trata de enfrentar la colonización. Imperialista sino de localizar los errores de vanguardia cometidos en las diversas coyunturas políticas resultado de la lucha de clases y del problema nacional en Venezuela y el Continente, dos políticas en una que es la única manera de abrir un período exitoso de luchas proletarias en el marco de la cuestión nacional contra el imperialismo anglo sajón junto a sus lacayos del gremio golpista de Fedecàmaras Venamcham, a ellos y a quienes, dentro o fuera del proceso bolivariano, le hacen el juego, precisamente en un ciclo capitalista que de lleno ha entrado en una profunda e inocultable crisis histórica de sus fuerzas hegemónica representadas en el imperialismo anglo norteamericano, cuyo deterioro es visible e inevitable, al mismo tiempo que las condiciones de poder apuntan a una nueva vanguardia política, llamada a desplazar del poder a burgueses y reformistas de turno.

El proletariado obrero en alianza histórica con el campesinado y la comuna, es pues, la única vanguardia capaz de llevar hasta el final sin vacilaciones, el ciclo de lucha antimperialista y socialista que se avecinan en el Continente, libre ya el pueblo de las mascaradas nacional reformistas del populismo, de ello, pero también del contradictorio progresismo emboscado por su propia derecha interna no solo en Venezuela sino en todo el Continente.

   ¿Y que más a propósito para ello que buscar la explicación de esa paradoja en los fundamentos históricos de la simbólica fecha clasista mundial del 1º de mayo? O sea, en la remembranza de los sucesos represivos  del capital ocurridos en Chicago el 1º de mayo de 1886, como respuesta ante las justas protestas de los trabajadores frente a la explotación brutal de una fuerza de trabajo esclavizada en más de 14 hora de trabajo diario, incluyendo niños, salarios miserables de hambre, hacinamientos, insalubridad, humillaciones y racismo.

   La clase obrera norteamericana entendió de hecho en ese momento, el principio general de la lucha de clases anticapitalista, es decir, del torneo de fuerza de las clases: si te amedrentas ante la burguesía patronal y el capitalismo de estado, los imperialistas con sus colaboradores te harán víctima del engaño aplastándote sin piedad; si los enfrentas, te respetaran como clase política y retrocederán inevitablemente vencidos por el proletariado y el pueblo.

    He aquí una gran lección que rueda en la historia desde 1848, pasa por la Comuna de Paris de 1871, triunfa en las revoluciones proletarias de 1917 y continúa como parte de las humillantes derrotas que los pueblos de China, Cuba, Corea del Norte, de Irán, la Federación Rusa y otras naciones revolucionarias infligen a las bocazas del imperialismo anglonorteamericano encabezado ahora por el incontrolable egocéntrico Donald Trump, expresión genuina de la profunda crisis estructural que declina al capitalismo anglo norteamericano.

    Recordemos aquellos combates clasistas como la esencia real de ese gran día histórico de Mayo, símbolo mundial de las luchas obreras, muy distintas a la pasividad habitual de los reformistas, en su afán de confundir y amedrentar al proletariado obrero. Homenaje proletario muy oportuno a propósito del reciente 1º de mayo  venezolano del 2026, tres meses después del sangriento acto terrorista perpetrado por el gobierno de Donald Trump contra nuestra digna soberanía nacional, dejando el saldo de más  de un centenar de combatiente venezolanos y cubanos asesinados, demoliciones civiles y el secuestro del presidente electo Nicolás Maduro con  su esposa, la diputada Cilia Flores.

    Por lo que el escenario político de este 1º de Mayo venezolano, tiene ahora connotaciones especiales obligándonos -una vez mas- a escarbar en las coyunturas populares del siglo veinte, las causas de unos cuanto errores actuales que repiten inexorablemente los errores de ayer en nuestra política del presente, con un escenario genera que cambia y presenta nuevos horizontes favorables al poder revolucionario de pueblo.

  Errores del pasado, como en las condiciones de lucha contra la burguesía militarista venezolana de 1958, combates clandestinos de las masas por una década desenlazada en la victoriosa insurrección política del 23 de enero de 1958, dirigidas por la Junta Patriótica, vanguardia política de lucha fundada y conducida con gran acierto por los comunistas y sus aliados revolucionario. Después de este gran triunfo popular.

   El proceso posterior del 23 de enero que las masas profundizaban políticamente, es interrumpida y paulatinamente desgastado por la deviación liberal etapista, línea liberal democrático burguesa de tinte electoral que, partiendo del puntofijismo, se propaga en alguno sectores intermedios de la Junta con las consignas de paz laboral o advenimiento obrero patronal y de unidad nacional sin lucha de clases, dos consignas que permiten que dentro del proceso revolucionario del 23 de enero, se cuele el entrismo de la derecha y el democratismo electoral permitiendo que la  alta burguesía se haga del poder representativo de Estado e interrumpa la profundización política de la insurrección en curso. Se apaga lentamente el levantamiento popular ahogándose el cambio revolucionario en la demagogia y la represión puntofijista por mas de 40 años. El etapismo liberal pasa a ser el primer error político de nuestro tiempo.

   De inmediata y como respuestas de los marxistas, surge la valerosa lucha armada de la década sesenta, que organizan nuevamente los comunistas, acompañados de la división de “Ad de izquierda” factor importante de la Junta convertido a partir de 1959 en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Mir, Pero, la importante estrategia armada es ahogada a su vez ya no por el etapismo de derecha sino por el izquierdismo infantil foquista,  línea revisionista de ultraizquierda que en nombre de la teoría del Foco radical intelectualizada por el socialdemócrata degaullista francés Regis Debray desconoce in praxis la lucha de clases, su importancia estratégica en el proceso armado, específicamente el papel de clase del proletariado, del partido proletario y del fundamento derivado de la dictadura de clase en la estrategia armada.

   Los foquistas sustituyen la concepción marxista por la concepción del <foco guerrillero>, invisibilizan la lucha de clases, el Partido proletario y el principio derivado de la dictadura de clase contra el terrorismo burguès. Esta deformación ideológica en las filas del naciente revisionismo en las filas del propio PCV-Mir, tuerce para siempre el futuro político de unos cuantos lideres de la importante estrategia armada de los años sesenta, quienes inexorablemente terminan, años después, como burócratas del Estado puntofijista.  A los errores de vanguardia en los años sesenta siguen las divisiones de la izquierda estimuladas por el auge revisionista del Mas-Mir pasando mucho de ellos a a militancia reformista de programa. Finalmente el curso movilizacionista de masas va a  la poblada espontaneista 1989, masacrada esta por las policías y las fuerzas armadas del gobierno <nacionalista> de Pérez.  Final del segundo error estratégico coyuntural.

    Sin una vanguardia integral orgánica al frente, la poderosa poblada espontaneista del 89 languidece. A ella sigue la coyuntura nacionalista del chavismo en los noventa y mas tarde se produce la formidable insurrección popular del 13 de abril que derrota in situ, el poderoso golpe magnicida del imperialismo anglosajòn y sus secuaces de Fedecamaras-Venamcham, contra el gobierno de Chávez y los socialistas, del 11 de abril del 2002-2003 dirigida por Carmona Estanga, presidente del gremio monopolista de Fedecamaras-Venamcham con toda la estructura general del gran capital incorporado al golpismo.

    Vencido in situ, el sangriento golpe cívico militar de ultraderecha, algo sorprendente entra en escena: los golpista burgueses con las manos chorreando sangre son perdonados por el gobernó chavista, tercera decisión estratégica equivocada que facilita el desgate de la importante insurrección política de masas que acababa de desbaratar el peligroso plan imperialista, con la formidables movilizaciones populares, polarizadas políticamente y en ascenso insurreccional.

    Este grave error permite la reorganización inmediata de la ultraderecha que golpea sin parar hasta el terrorismo en el 2014, continúa con las acciones imperialistas del 2021 y termina con el asalto terrorista del 3 de enero, las destrucciones ya mmencionadas, el coloniaje anunciado por el propio Trump, el secuestro, las traiciones, genuflexiones, indignaciones y todo lo demás conocido.

    Termina así la parte vital del ciclo de lucha 1958-2026. El asalto imperialista del 3 de enero abre otra fase de lucha mucho más feroz -pero al mismo tiempo mas interesante- con un decrépito capitalismo imperialista en crisis, derrotado política y militarmente por la Federación Rusa e Irán con la solidaridad internacional antimperialista, pero con el mismo denominador anticomunista del Pacto de Nueva York de 1957. Una línea de continuidad inexorable en el tiempo, el notorio  avance del reformismo dentro del proceso al lado de la gran experiencia y la no menos importante expectativa que crece a nivel de las masas.

   La festiva derecha del 23 de enero de 1958, encabezada por los puntofijistas Rómulo Betancourt-  Rafael Caldera, tras el exilio dorado del primero  y la cómoda estancia del otro durante la dictadura militar, logra introducir en las filas de la Junta su línea electoral democrático representativa acordada en el señalado Pacto anticomunista de Nueva York firmado con el Departamento de Estado norteamericano un año antes, en 1957.

   La filosofía democratista de ese falso representativismo burguès contribuye indirectamente a la formación del etapismo democrático representativo que penetra los incipientes embriones reformistas que se entrecruzaban en la prestigiosa Junta Patriótica de 1958, involucrando algunas figuras de la izquierda mareadas con los clichés quietistas de los socialdemócratas en defensa de la “democracia” en general y la democracia capitalista en particular.

    Tal embrollo ideológico ocultaba cuidadoamente las tácticas confusionistas del puntofijismo, oculta tras las consignas de <unidad nacional y paz laboral>, incorporadas a última hora al lenguaje de la Junta Patriótica por entrista, apuntando tanto al quietismo de masas como al asalto por la derecha adecopeyana de los órganos dirigentes de la prestigiosa Junta Patriótica.

   La nefasta consigna de paz laboral o advenimiento obrero patronal, anexa a la proclama etapista de la derecha y algunos grupos encandilados de la izquierda, de unidad nacional sin lucha de clases se convierte en un asunto clave para las líneas tácticas trazadas por el mencionado Pacto anticomunista del 57 acordada por los tres chiflados de la época. Betancourt (AD) Caldera (COPEI) y Villalba (URD), en el secreto Pacto de Nueva York con el gobierno de Dwight Eisenhower a través de Foster Dulles y la CIA en los salones del hotel Waldorf Astoria. 

   La reaccionaria <paz laboral> de 1958, tiene pues, consecuencias a largo plazo dentro y fuera del sindicalismo e incluye desmovilizaciones de lucha, oportunismo sindical, paralelismo sindical de acuerdo a los intereses partidista, control del movimiento obrero por la burguesía Tripartita, decretos sobre limitación salarial y atropellos a los derechos laborales adquiridos.

    Desde 1958 hasta el presente dicho “advenimiento obrero-patronal” tiene que ver con una cadena de políticas antiobrera que van desde el salario ínfimo -caso de la combatida “Ley del Hambre betancourista aplicando el descuento automático del 10% al mísero salario de la época, y la represión mortal de su gobierno contra las marchas obreras y sindicales en pro del rescate de los derechos laborales anulados por la dictadura perezjimenista- hasta los decretos contra varios derecho laborales de los grupos antiobrera que dentro del chavismo atacan derechos laborales básicos de movimiento obrero, incluyendo consignas esenciales del movimiento socialista y de los núcleos avanzados del chavismo como las importantes consignas del control obrero, gobierno obrero campesino y comunal o bien la imposición por parte de los nacional reformistas del productivismo a secas a través de los CPT facilitando el aumento de la plusvalía (explotación) de la fuerza de trabajo obrera sin retribución salarial, incluso sin política reguladora de los precio, dolarización, política de empleo etc., que la derecha de hoy incluye en el viejo advenimiento obrero patronal, esta vez no en nombre de la <democracia> del 58 sino de la caricatura socialista nuevamente del reformismo alemán con su <socialismo del siglo 21>.

 Medidas de la paz económica de capital enlazada en el tiempo a la sumisión de un 1º de mayo al discurso presidencial del Estado como patrono, lo que  posiblemente tiene que ver con la reciente táctica litúrgica de la <peregrinación> proyectada por sectores del actual gobierno, convocada el 30 de abril, plan que de hecho afecto en concreto el contenido clasista de movilización política, de protesta obrera y mejoras reivindicativas del día siguiente, opacada por la plañidera consigna de la <peregrinación>

   Se trata pues, de una nefasta herencia del lejano pasado que retoña abonado por el nacional reformismo, con el visto bueno de Fedecàmaras y de los diezmados puntofijistas del extinto partido adeco, aterrados ayer por el “peligro comunista”, hoy, por la entrada política de obreros-campesino y comunas a un escenario de lucha bolivariana contra un imperialismo anglo norteamericano en crisis terminal, una geopolítica emergente y un militarismo colonial imperialista condecorado de derrotas militares, que de muchas formas ridiculizan las consignas reformistas de <paz laboral>, peregrinación y otras parecidas.

   Para 1958, la consigna de <paz laboral> buscaba detener y confundir a una masa general para entonces inexperta pero insurrecta, cuya conciencia crecía velozmente en el marco de un antimperialismo desencadenado violentamente contra el vicepresidente norteamericano Richard Nixon y su comitiva de inspección, que imprudentemente habían llegado para revisar el cumplimiento de los acuerdos de Nueva York del año anterior con la derecha puntofijista, representando a los monopolios capitalista, al centrismo y a la derecha, encontrándose sorpresivamente dicha comitiva imperial con las posiciones nacionalistas de clase.

 El vicepresidente de Estados Unidos y su comitiva que incluía a su esposa, fue entonces Insultado, escupido por el pueblo desde el aeropuerto del Guaira hasta Caracas, donde estuvo punto de ser linchado en los alrededores del Panteón Nacional, se salvaron huyendo despavoridos a la Embajada norteamericana.

    El pueblo venezolano demostró así, una vez mas, su decisión inquebrantable y sin miedo alguno; su bravo espíritu de lucha anticolonial, antimperialista, mientras que los imperialistas con todo y comitiva dejaron un mal olor en el sitio. Los charlatanes del puntofijismo por su parte demostraron terror de la respuesta popular nombrando de inmediato una Comisión oficial de disculpa ante el gobierno norteamericano, quien también nervioso por los sucesos del 23 de enero ya había movido su VII flota invasora contra la insurrección popular venezolana.  

     Con dicha hoja de ruta, todo parece indicar que la nefasta consigna de paz laboral, se mantiene en el tiempo, de ayer hasta hoy; gracias al cetevismo de socialdemócratas y socialcristianos, que la aplicaron literalmente a través de la Comisión Tripartita y las policías del régimen, pero también gracias a quienes hoy reavivan sus cenizas soplando las brasas dentro del proceso bolivariano, del Estado y el propio Partido.

  Los grupos nacional burgueses activos dentro del proceso bolivariano confundieron desde un principio, unos por ignorancia otros por táctica de clase, la ideología del capitalismo nacional con las definiciones del “socialismo democrático” de la socialdemocracia tipo socialismo del siglo21, amalgamando sin diferenciación alguna, los conceptos de nacionalismo y socialismo.

   En el plano sindical a nivel del sindicalerismo entrista que considera la protesta obrera dentro del reivindicativismo “y el advenimiento obrero patronal”, la toma de conciencia para  la formación histórica de clase para sí, no se da, porque la lucha política contra la explotación capitalista no es producto espontaneo de las reformas reivindicativas entre el capital-trabajo al estilo cetevista ni de ninguna posición economista, menos si se excluye la lucha teórica y política, que son condicione básicas en los combates  del movimiento proletario que aspira a la toma del poder político, dirigir la sociedad y transformarla integralmente, logrando la superación de la prehistoria de la humanidad, como lo advertía el propio Marx.

    Destino histórico solo posible en el comunismo avanzado que busca la igualdad social a nivel superior de justicia consciente, caracterizada por un alto desarrollo científico y cultural en función de una sociedad sin explotadores ni explotado, nuevo mundo de desarrollo global de la especie humana, preparado para dejar en el pasado la prehistoria capitalista.

   Definitivamente, esa larga secuencia de ayer hasta hoy, indica que tanto la desviación etapista de los años 58-60, como su reacción contraria en el infantilismo de izquierdismo foquista de la década siguiente, derivan ambas de la revisión fundamental del marxismo con diferencias formales mas no esenciales respecto a los asuntos de las clases, el partido de clase, del Estado y también sobre la <cuestión nacional>. Realmente se trata de un proceso invertido en el que algunas corrientes ultraizquierdistas involuciona hacia el revisionismo de los setenta y con ello entran al reformismo electoral de los años ochenta,  que marca el curso definitivo de varios grupos de la vieja izquierda dentro del Mas, del Mir, de Bandera Roja, Causa R y otros partidos.

     De los fundamentos originales de <la paz laboral> subsisten  métodos de organización e ideologías dispersas caso de la Tripartita, del economismo, la división sindical y el oportunismo economista, la desorganización sindical, el partidismo burgués en sus filas, el burocratismo y el atraso ideológico, baja conciencia de clase etc.

   Todo ese atraso dentro del movimiento obrero es consecuencia directa del socialdemocratismo  y el socialcristianismo burgués acuñado por el prolongado proceso de <paz laboral> en su advenimiento obrero patronal de largo alcance, que llega casi intacto al año 1999, facilitándole a la conspiración imperialista cívico militar del 11 de abril del 2002-2003, montada por la burguesía anglo norteamericana y los monopolios internos de Fedecàmaras Venamcham: (1) la formación de un Estado Mayor unificado por la Coordinadora Democrática con  la CTV de Carlos Ortega-Manuel Coba y Froilán Barrios (2) desorientación en las filas obrera sin respuesta inmediata ante el sangriento golpetazo de abril, en consecuencia(3) pérdida de consignas obreras claves capaces de dar un giro ideológico profundo a la poderosa insurrección de masas del 13 de abril, las consigna por ejemplo, del poder popular, control obrero y gobierno obrero campesino comunal de todo el pueblo, propuestas de calle de los socialistas y el chavismo avanzado, que enciende las alarmas de la burguesía y los reformistas, quienes las fosilizan con la inercia, la propaganda de descrédito y el burocratismo institucional de marras.

     Es este el escenario dejado por la paz laboral de los puntofijistas y sus cirineos del etapismo y con ella que se reencuentra el llamado de la  peregrinación evangélica de clase impulsada por los grupos y figuras reformistas dentro y fuera del Estado-gobierno, incluyendo la concepción etapista y las reacciones emocionales contra el etapismo, caso ya visto del antiguo infantilismo foquista de izquierda que distorsiona la lucha armada, pero también del absurdo “perdón” del 13 de abril como variable moderna del viejo etapismo, que en todas las épocas invalida la concepción de clase, las contradicciones propias de la lucha de clase, la función del Partido y las importantes experiencias nacionales del movimiento armado venezolano desde el siglo diecinueve hasta al siglo 21.

    Otro factor importante en la repetición del problema es el entrismo como facilismo presente en todas las épocas, porque <entrar a tiempo> es un vicio no de ubicuidad objetiva sino de oportunismo con mucho arraigo en la política venezolana. Se materializa en 1958 con las consignas entristas de ampliación de la junta patriótica, unidad nacional sin lucha de clases y el advenimiento obrero patronal.

    En 1999, una tendencia cívico-militar entrista del proceso nacional bolivariano juega su papel en esa dirección. Varios altos dirigentes civiles y militares del <chavismo> desde un principio participan de ello en diversas formas, incluso lo hacen entrando en el push cívico militar del 11 de abril contra el propio presidente Chávez, casos, por ejemplo, del grupo  Luis Miquelena, el de Alfredo Peña, German Escarra y otros dirigentes civiles o militares del alto entorno chavista,

   Los genes ideológicos de esa corrientes se adaptaron y algunos se reprodujeron con variables en los fértiles terrenos policlasistas del chavismo, como oposición militante del socialismo y el antimperialismo dentro del proceso bolivariano; grupos entristas que se filtran en el Estado y el gobierno bolivariano generalmente en forma institucional burocrática, con el claro objetivo de bloquear las corrientes proletarias dentro del proceso nacional y sabotear las propuestas marxistas que en los primeros tiempos del proceso, comenzando la alianza  del Polo Patriótico, se reagrupan dentro de la cuestión nacional antimperialista. De esta manera la importantísima alianza del Polo se convierte en objetivo de la derecha chavista.

   Reagrupamiento de la izquierda adversado por los sectores de derecha dentro del chavismo, por reproducir consignas proletarias tomadas de los años setenta y asumidas por el movimiento revolucionario bolivariano, entre otras consignas, las mencionadas del control obrero, del poder popular; por un gobierno obrero campesino y comunal; aplicación ya del Artículo antimonopolio 113 de la CRBV (antiguo Art. 97 de la Constitución de los años sesenta, que desde esos días hasta hoy, es una consigna permanente del MPDIN-PRTV de 1970 y del actual PRT).

  La nueva tendencia etapista dentro del bolivarianismo, tiene pues mucho que ver con el viejo etapismo de <paz laboral> por lo que comienza asociada a las posiciones políticas pacifistas ante cualquier agresión, En general, dicha tendencia se mantiene de bajo perfil durante los combativo sucesos del 2002-2003 dada la crítica del pueblo; pero aun así, incide en el insólito perdón oficial para los ensangrentados golpistas del 11 de abril del cartel  Fedecàmaras Venamcham; impunidad que se repite en los actos terroristas el 2014 con sus bárbaros homicidios de ahorcamiento con guayas.

   Pero también, ese cuestionado criterio de absoluta debilidad ante hechos delictivos confesos del capital, se impone después del asalto militar anglosajón del 3 de enero. Esta vez tras la acción directa del gobierno neofascista de Donald Trump con su disparatada idea del “Estado 51”, que sueña con un <estado> estratégico, geopolíticamente bien situado, precisamente a la entrada del supuesto <patrio trasero> imperialista y con grandes recursos naturales petróleo, hierro, gas, oro y minerales, vitales para un sistema imperialista de explotación y saqueo mundial que se hunde inevitablemente en su decadencia, por ello urgido de estos recursos venezolanos y continentales.

   Falsa esperanza de un capitalismo en decadencia global que, respecto a la historia venezolana, ha olvidado la hoja de vida del heroico movimiento revolucionario venezolano. No recuerda que precisamente es el bolivarianismo quien cierra el capítulo mundial de la otrora poderosa monarquía española de los año 1821-1824 con el sacrificio de un cuarto de su población de la época y las grandes privaciones de su población; imperialismo yanqui que ha olvidado el susto del vicepresidente yanqui Richard Nixon y su Comitiva a punto de ser linchados en la Caracas antimperialista de 1959 en grandes acciones políticas dirigida por  los comunistas y sus aliados marxistas de momento; ni recuerda la burguesía del señor Trump que la insurrección popular del 23 de enero dirigida por la Junta Patriótica derrumba el militarismo perezjimenista, dictadura producto directo  de los acuerdos de octubre del 45 entre Betancourt, Caldera, el Departamento de Estado yanqui y la derecha militar encabezada por el general Marcos Pèrez Jimenez, contra el nacionalismo del también general Cipriano Castro enfrentado al bloqueo internacional imperialista de 1903; así mismo, la derecha mundial y local ponen su mente en blanco frente  la valerosa y fuerte lucha armada campesina de 1845 y lo combates del 60 al 74 contra el  Pacto anticomunista de 1957 firmado en Nueva York y renovado en la quinta copeyana de Punto Fijo en 1958, con cifras oficiales de mas de 15 mil revolucionarios asesinados y desaparecidos, cien mil presos políticos, allanamientos y víctimas de la Digepol, el Sifa, las policía del régimen, bombardeos de caseríos campesinos por los Teatros de Operaciones. T.O etc. (V. Comisión oficial de la vicepresidencia, J.V. Rangel)

   Burguesía reaccionaria que rápidamente <olvida> los suceso de la poblada de 1989 y sus miles de asesinados por el gobierno adecopeyano de Pèrez; que finge no recordar la aplastante derrota de su propio golpe cívico militar del 11 de abril del 2002-2003 con toda su secuela de huelgas y paros empresariales, igualmente aplastados por el pueblo insurrecto; burguesía monopolista que olvida por completo como el pueblo rodeo y liquidó en plazas y vivac el plan  terrorista del 2014 junto a otros eventos reaccionarios.

  Con ese historial de lucha revolucionario que no es nuevo ni improvisado, que comenzando en 1498, sigue en 1921; que se mantiene en la Guerra Federal de 1859-1863, enfrentando el poderoso bloqueo imperialista de 1902-1903; que derrumba insurreccionalmente el militarismo de 1950; que combate  en la lucha armada popular de los años sesenta por más de una década; que se levanta nuevamente en 1989 abriendo el camino a la oleada progresista del 2000 por mas de 20 años, aplastando los poderosos golpes imperialistas del 2002-2003 y 2014 y otros grandes actos revolucionarios ¿Cómo se le ocurre entonces a esta ridícula burguesía venezolana y sus apostatas a sueldo pensar que, un charlatán derrotado militar y políticamente como Donald Trump y sus cómplices internos, que con un vulgar golpe de mano rebosante de entreguismo, va a convertir al combativo pueblo venezolano, latinoamericano y caribeño estúpidas colonias como sirvientas y caja chica de un capitalismo de bárbaros matones en evidente bancarrota e ineficiencia como sistema?   

   Eso no es posible. Estamos ante una profunda crisis interna de un país agresor como Estados Unidos, un sistema imperial de saqueos, de crimines masivos, invasiones y mentiras a las que le ha llegado la hora del juicio final, no es lo contrario. Frente a la realidad de las propias derrotas político militares sufridas por el imperio, más que evidentes todas ellas con la derrota anglosajona de la Otan, en Ucrania e Irán por la Federación Rusa y la nación iraní, frente a las protestas masivas de las naciones, el capitalismo republicano y demócrata de USA, trastoca la realidad repitiendo los ridículos delirio fascistas de aquellos psicópatas que en crisis terminal, se pierden en el mismo laberinto de grandeza de los fuhrer alemanes e italianos de la segunda guerra mundial, quienes colgado de los pies o paralizados por el cianuro con sus amantes, dirigían ejércitos invisibles en sus Bunker de 1945 rodeados por el Ejército Rojo soviético y los pueblos del mundo. Estamos frente a una copia al carbón del aquel sainete fascista de Europa, pero ahora con el fuhrer del Norte que al borde de su propio colapso, exige la rendición incondicional del Planeta Tierra.

¿Resucita entonces la otrora línea etapita de <paz laboral> y <unidad nacional> sin lucha de clase, que después del victorioso 23 de enero de 1958  destruye a la Junta Patriótica, impone el “quietismo” de masas y liquida el posible cambio de situación?

    El reformismo lo intenta, pero la situación es distinta. En el campo ideológico interno, se trata entonces de una tendencia reformista de largo alcance en el tiempo, no sólo en Venezuela puesto que también abarca a unos cuantos sectores en declive del anterior progresismo latinoamericano caribeño, caso del ultraderechista Milei que sucede el progresismo moderado de lo Kissner o el de los sucesores de Evo Morales al estilo de los Arce o el de  los lenines morenos y noboistas del Correísmo ecuatoriano etc. cada uno más a la derecha del otro, resultando la paradoja típica de los nacionalistas burgueses enredados en sus propias vacilaciones temen al proletariado, se alejan de los urgentísimos cambios de fondo que creen poder sustituir por discursos incendiarios y ponen la continuidad del proceso nacional en incondicionales que en general dan su propio giro.

  Por ironía esto ha ocurrido en el largo progresismo latino, cuyo reemplazos en varios casos  son el espejo retrovisores de sus propios procesos progresivo, porque a través de dichas corrientes sólo se puede ver para atrás, a causa de un policlasismo mal llevado por una ideología etapista que le aterra la sola mención del proletariado obrero campesino y comunal.

   ¿Qué teoría sostiene en el tiempo al reformismo del siglo 21?  Ya lo hemos dicho antes. El reformismo venezolano -quizás también buena parte del latinoamericano-caribeño-  no ha creado nada novedoso, solamente  ha prolongado en el siglo 21 venezolano a sus originales europeos del siglo XX, repiten a Bernstein, Kautsky o Mc Donald y Renner etc., agregándole una pizca de “socialismo moderno” que, igual que sus ancestros, comienza revisando fundamentos comprobados del marxismo y terminan en el viejo reformismo capitalista, tal como se dio el proceso ideológicamente involutivo de los teodorista dentro del MAS o del martinismo en el MIR y otros pobladores de la vieja izquierda, del causaerrismo y demás “ismos” en toda sus variedades, por ejemplo, en alguno grupos de Bandera Roja, amén de otras tendencias oportunistas que deformaron las importantes estrategias de la izquierda.(*)

(*) recomendamos sobre el tema nuestro “folleto amarillo” del III Congreso del Partido (2004) donde se analiza la ideología del proceso bolivariano chavista. V. I Convención Nacional Extraordinaria del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), julio 2006. Pag.7-14

    El vínculo ideológico entre los reformistas y el capital se establece en su oposición común a la teoría marxista de las clases sociales, un derivado del clásico revisionismo bernsteniano del siglo veinte repitiendo la negación tajante del papel (y aun la existencia misma) de las clases y sus categorías de lucha en el cambio histórico; igualmente desconociendo la vigencia del partido de clase y la necesaria coacción antimperialista ante los bloqueos, invasiones, extradiciones y coloniajes etc. de su parte. Los revisionistas plantean la duda de clase, los reformistas la validan como principio,

    Obviamente su teoría de reformas no afecta a todas las clases. Específicamente apunta a la clase proletaria, no como masa obrera sino como clase, afectando por extensión al campesinado y la comuna; es decir, aparentemente desconoce el papel motriz de la clase obrera, pero internamente le teme. Por ello la niega como fuerza principal del cambio anticapitalista, más aún, defiende los principios explotadores del sistema como un proceso <natural> al que solo basta agregarle unas cuantas reformas para su perfección y preservación en el tiempo. Como ya hemos visto en otros trabajos, algunas tendencias reformistas, sobre todo las europeas, perfeccionan la falsa idea de que por reformas del estado capitalista, se controla y se puede reformar al capital llegando al socialismo.

   La desvalorización del partido proletario y de la dictadura de clase proletaria contra el terrorismo burguès, es señalada por sus apologistas como una degeneración política del comunismo; mientras que la hermética dictadura capitalista desde la explotación de la fuerza de trabajo, el manejo arbitrario de los precios básicos, por los negocios en materia de salud, de la educación popular y el sometimiento represivo etc. es, para los capitalistas “democracia” pura, en el marco de lo que los revisionistas, reformistas y burgueses definen simplemente como “democracia de mercado”.

    El plan estratégico contra revolucionario comienza por invalidar y desacreditar políticamente el  derecho histórico socialista en defensa de las medida revolucionarias que favorecen al pueblo, bajo el principio de la <dictadura democrática de clase>  (concepto que tiene su explicación en la teoría nacional de V. Lenin) como fase inevitable en la defensa de la revolución proletaria frente a la actividad terrorista de la clase burguesa opuesta a los cambio sociales de la revolución popular y sus medidas sociales con el saboteo, bloqueos, ataques y asesinatos marítimos, destrucciones variadas etc., consciente la burguesía del peligro que para su sobrevivencia histórica como clase representan las medidas sociales de la revolución popular. tal ha sido la experiencia venezolana y latina de las últimas décadas con algunas básicas medidas progresivas.

    La explicación científica de todo ese proceso la establece el Materialismo histórico dialéctico, ciencia social odiada por revisionistas, reformistas y burgueses de todas las épocas, precisamente por su demostración de las determinantes históricas de las clases, en sus combates y procedimientos en función de cambios estructurales en los modos de producción  históricamente determinados desde la comunidad primitiva al comunismo.

  La ignorancia, subestimación o simple aversión de esa disciplina por parte de la derecha -lo cual es explicable- ocurren también en algunos grupos de nuestra <izquierda democrática> - lo cual no tiene justificación a menos que sea visto por dicha corriente desde un punto de vista democrático burgués que siendo etapista pasa por marxista, lo cual es un enroque ideológico muy común entre

algunos izquierdistas social revolucionarios y nacionalistas bolivarianos que dan crédito a la táctica burguesa de acusar al gobierno proletario de dictador solo por defender los intereses básicos de la clases explotadas y oprimidas, evidenciando que también la pequeña burguesía funde el concepto de democracia, exclusivamente al reconocimiento de sus propios derechos políticos, económico y sociales como clase, desconociendo el derecho de las demás clases y sectores, de la misma forma que las clases esclavistas greco romanas consideraban la democracia y la justicia como un derecho exclusivo de su propia clase, inconcebible para esclavos y plebeyos; de allí que el concepto de democracia de la burguesía moderna  occidental, en efecto se encadena al esclavismo greco romano como lo reconocen algunos de sus propios historiadores. Lo cual confirma para la historia que desde que la comunidad primitiva pierde su carácter de comunismo primitivo y se divide en clase sociales, estas hacen de los modos de producción divididos en clases, en sociedades de clases dominantes y clases dominadas sin derecho alguno. tal como es el capitalismo del siglo 21.

   En síntesis, que para la burguesía y sus apologistas, la defensa del programa de la clase proletaria cuando asume el estado, no lo hace en defensa del programa social de una clase distinta a los interese de la clase capitalista, sino como praxis de un acto dictatorial voluntarista, personal, partidista o marginal, que no es producto de la lucha social de clases, es decir, de una condición histórica determinada en la que la clase ascendente defiende sus medidas de cambio de la violencia generada por las clases y sectores desplazados del poder por la revolución, considerando esa legítima defensa (del proletariado) como una arbitrariedad de dictadores y partidistas antidemocráticos,  llegando a calificar las medidas antiterroristas de las revoluciones proletarias contra el terror capitalista, no como defensa de la revolución sino como muestra <comunista> del salvajismo antidemocrático. Casi la misma acusación de los esclavistas romanos “ofendidos” ante la rebelión de sus maltratados esclavos.

   La burguesía que oculta y manipula el concepto de dictadura de clase, olvida la suya, la dictadura de la clase capitalista que tiene más de 500 años de represión, de la minoría explotadora contra la mayoría explotada en su fuerza de trabajo, dignidad humana, soportando invasiones militares, golpes de estado, especulación de precios, hambrunas, humillaciones, desempleos, cárceles. y asesinatos, todo en nombre del remoquete “democrático” burguès, palabreja que nunca ha existido en el capitalismo, cuyo sistema de explotación, pobreza y represiones no es considerado por sus apologistas como dictadura sino como <democracia> que define como dictadura la natural defensa de las clases y sectores sociales atropelladas por tales “demócratas” del capital y sus policías.

    Los reformistas por su lado, desconociendo la teoría marxista de as clases sociales sostienen tambièn algo parecido, cuando acusan a la <dictadura proletaria> de dictadura antidemocrática del Partido, esgrimiendo de hecho los mismos argumentos de la burguesía. Pero el reformismo (y la derecha partidista) no pasan por alto la dictadura del capital como defensa de su propia clase, porque los reformistas en general no vienen de la burguesía, sino de la masa alienada, limitándose al triste papel de testaferros ideológicos de otra clase que no es la suya. Asumen la defensa de intereses de una clase a la que ellos no pertenecen de extracción sino de asimilación, asumiendo de hecho una conducta desclasada, dirigida en contra no del capitalismo explotador de las masas, sino contra el programa revolucionario del pueblo explotado. Esto ha sido evidente en nuestro caso de unos cuantos socialdemócratas, socialcristianos, en reformistas incluyendo a nacional- reformistas brotados del chavismo.

    En Venezuela, la confusión y el engaño ha sido pues, un arma politiquera de amplio uso por las clases dominante y sus partido electorales, una maña lumpesca perfeccionada por socialdemócratas, socialcristianos y reformistas, conformando  el denominador común de la propaganda de derecha contra el chavismo electoral de 1999, pero un poco después sectores entrista y del oportunismo electoral dentro del propio chavismo, percibiendo el giro de izquierda del proceso bolivariano en curso, se dedicaron a la misma tarea de confusión y engaños dentro de sus propias filas.

 En ese plano de la confusión y de los anuncios en el aire, entro la práctica de la doble contradicción intercalada en tales sectores bolivarianos; es decir, la del nacionalismo respecto al programa de liberación nacional y la del socialismo respecto al programa de la lucha de clases en función del socialismo revolucionario, mezclando ambos programa oportunistamente en el campo electoral (y de calle), sin establecer el porqué de las coincidencia y el porqué de las diferencias en ambas políticas del proceso bolivariano, tanto en la cuestión nacional – defensa de la soberanía nacional, contra la dependencia y el neocolonialismo, el antimperialismo frente a la opresión anglosajona, de la unidad antimperialista y la lucha de clases, etc. – como en la revolución socialista -lucha contra la explotación capitalista, aplicación del control obrero, medidas para la  socialización general de la sociedad, contra la explotación de la fuerza de trabajo etc.- sectores piratas del <marxismo> hicieron lo mismo, mezclaron confusamente una contradicción y otra, reorganizando el Psuv (en reemplazo del quebrado MVR del 2002) como partido <socialista> policlasista lo que es una contradicción oportunista en sí mismo, improvisación que se reproduce en el propio Estado-gobierno, lo que ha profundizado no solo las piraterías “socialistas del siglo 21”  y sus corruptelas internas, sino las propias divisiones dentro del chavismo.

   Es decir, mezclar una doble contradicción -validas ambas dentro de la contradicción capitalista de opresores-oprimidos (vgr. Estados Unidos-Venezuela) solamente si cada una establece y adecúa su propia naturaleza histórica con diferencia y coincidencias en cada plano que se  pueden equilibrar políticamente dentro de una conciencia permanentemente en ascenso, que deben ser procesadas con un doble ensamblaje: la del programa policlasista antimperialista dirigido por el proletariado en función combinada con el programa clasista del socialismo científico, cumpliendo dos fases de un mismo proceso delimitado dialécticamente para ejecutar la revolución y el cambio social históricamente requerido. Combinación integral Igualmente necesaria en las consignas de agitación respecto al antimperialismo amplio y al socialismo de clase, entendiendo esto último como lo fundamental históricamente hablando. Pero, sin el partido de clase, su programa y la organización esa tarea resulta imposible.

   Los grupos nacional reformistas dentro del chavismo y otros sectores de la izquierda liberal venezolana, deformaron esa condición científica del socialismo, declarando tareas y conceptos nacionalistas como socialistas, desmovilizando a las grandes masas e inculcando una visión diversionista, de impunidad, doble discurso, sectarismo, de agresión al movimiento obreros y mansedumbre frente a la burguesía monopolista del capital.

   Pero también, muchos  socialistas empíricos hicieron lo mismo en forma contraria, es decir, denominando como socialista, conceptos y tareas definidamente nacionalistas haciendo enroque de una definición política por la otra, de socialismo por nacionalismo y viceversa o también de socialismo por burocratismo institucional, -de esta suerte en particular fue victima la consigna clave del “control obrero”, el “poder popular” “gobierno obrero campesino y comunal del pueblo y otras importantes consignas de lucha demolidas por os nuevos inventos ideológicos de la pequeña burguesía alemana del nacionalismo y socialismo del siglo 21 como la nueva socialdemocracia populista del siglo, amén de otras deformaciones presentes en mas de una consigna peseuvista y del chavismo general o en las corrientes entristas del liquidado Polo Patriótico sometido a la idea <moderna> de que nacionalismo y socialismo es lo mismo, un error populista elemental, empírico, que desconoce en general la teoría y práctica histórica de ambas condiciones políticas, ligadas (no unificadas) en la cuestión nacional y en el socialismo como lucha de clases dentro del problema nacional antimperialista.

   En fin, un verdadero <cruzao> ideológico, origen de una monumental confusión empírica en las filas del proceso bolivariano, del Estado y en las filas del propio partido Psuv, oficialmente declarado como partido socialista policlasista, genera una verdadera contradicción in situ del que los grupos militantes mas endebles ideológicamente se autoprotegieron asumiendo como línea  el sectarismo de partido, lo cual mucho ha perjudicado al proceso bolivariano y a las fuerzas revolucionarias del chavismo. Después del acto terrorista anglosajòn del 3 de enero los resultados están a la vista.

     Las contradicciones de la teoría inevitablemente producen contradicciones en los hechos concretos. Un ejemplo de ello es la incoherencia que ha generado el <perdón> del 13 de abril del 2002, como respuesta errónea a la poderosa insurrección política de masa que derrotó en el sitio el plan golpista-magnicida del imperialismo anglo norteamericano y los monopolios de fedecàmaras-Venamcham el 11 de abril, encabezado en pleno por su presidente Carmona Estanga -incluyendo dirigente conspiradores dentro del propio chavismo caso de Luis Miquelena, Alfredo Peña, Germán Escarra, Combella y otro- sublevados contra las reformas sociales del presidente Chávez. En este caso, la composición anarco-policlasista dentro del gobierno bolivariano, incidió notablemente en la línea conciliadora del “perdón” a los autores de un reaccionario golpe cívico militar sangriento y magnicida.

REAPARECE ENTONCES EL ETAPISMO COMO REPUESTA AL TERRORISMO IMPERIALISTA DEL 3 DE ENERO DEL 2026.
    Finalmente, señalaremos que el enlace entre el “advenimiento obrero-patronal” o paz laboral de 1958, se ha prolongado en lo último 68 años, siendo de gran utilidad no solo en el escamoteo de los derechos laborales básicos, como prestaciones sociales, salario mínimo, empleo, Decreto Onapre etc. sino en la acumulación de grandes ganancias para el capital monopolista nacional e internacional, las famosas <inversiones extranjeras> que en crisis del capital necesitan compensar rápida y fácilmente sus desequilibrada cuentas bancarias.

   El carácter conciliador de la paz laboral facilita tal premura capitalista, además exacerba las posiciones reformistas y economistas en las filas de la centro izquierda y los sindicatos políticamente atrasados, lo que ocasiona un evidente daño a los ingresos del trabajador, pero al mismo tiempo le retarda su la formación política en sí y para sí del movimiento obrero venezolano, igualmente dañino para abordar los graves problemas sociales que hoy baten al pueblo venezolano y latinoamericano caribeño.

   Las remembranzas de la nefasta <paz laboral> reaparece de improviso en su epílogo de 1958 en mucho de los desaciertos sufridos por el movimiento obrero venezolano, no ya en el marco socialdemócrata sino en el marco bolivariano incluyendo algunos grupos y tendencias nacional reformistas dentro del Estado y el gobierno en curso. En general, afecta el significado histórico de la clase y del propio Estado respecto al significado laboral y político del 1º de Mayo.

    En efecto, a propósito de la nada casual y muy evangelista marcha de la  <peregrinación> o caminata del 30 de abril”, convocada por el actual gobierno justo  unas horas antes del importante 1º de mayo de 2026, queda al desnudo no solamente lo incongruencia y mansedumbre de una peregrinación precisamente una hora ante de un día históricamente de lucha clasista del movimiento proletario mundial como lo es el 1o de mayo en la historia de las revoluciones antimperialista y socialistas de los trabajadores del mundo. Reemplazar el significado clasista de dicho día por una mansa cruzada, no tiene sentido de lucha alguno, pero si que la tiene como táctica política justo emparentada con la conciliadora <paz laboral> de 1958.

   Coincidencia mas grave aún, dada lo t fecha casi inmediata de la salvaje invasión anglo yanqui del 3 de enero 2026, con sus terribles consecuencias terroristas de explosiones, asesinatos de héroes venezolanos-cubanos, demoliciones públicas y privadas, decena de muertos civiles y  por si todo esto no bastara, fecha del el secuestro terrorista de la pareja presidencial, de intervenciones de aeropuertos estratégicos, ensayos de transporte de cuerpo de infantería acantonadas en bases extranjeras cercanas, listas para  una intervención directa en Venezuela.

   Acciones sin precedente desde la Declaración de la independencia de 1810. que lo único parecido al primero le mayo de 1886, es el sadismo con el que la burguesía del siglo diecinueve ejecuta la masacre obrera de Chicago. Ciertamente un 3 de enero parecido, alevoso, salpicado de traidores y mentiras de todo, asalto del terror ejecutado por el mismo asesino en serie de los 8 trabajadores héroes del 1º de mayo de 1886(*), del crimen contra el movimiento obrero norteamericano de Sacco-Vanzetti en 1921 y de la cruenta masacre de camaradas cubanos y venezolano el 3 de enero de 2026.  ¿Peregrinación ante estos asesinatos?  Imposible. ¿Lucha de clase y justicia severa? Sí.

(*)8 MARTIRES DE CHICAGO 1886. August Spies, George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons y Oscar Neebe. Todos ellos miembros de la Asociación Internacional del Pueblo Trabajador.

    Es obvio. Que ante todo ello, la respuesta es firme, de menos mansedumbre, porque ante un régimen enloquecido, un panorama capitalista de guerra mundial, de una crisis estructural imperialista  al borde del abismo como sistema hegemónico del capitalismo mundial, rodeado de luchas obreras y populares del mundo en contra de la explotación y las miserias del capitalismo, un sistema decadente, aturdido por los gritos populares de protestas ante la demencial burguesía trumpista y en medio de las respuestas dignas y soberanas del pueblo mejicano, cubano, boliviano, nicaragüense y tanto otras naciones soberanas, haciendo peso para al hundimiento del viejo e inservible establecimiento de la explotación mundial en crisis histórica, no es la hora de ponerle la otra mejilla al capital enloquecido, ni buscar justificación y salidas donde no las hay, sino la hora de la dignidad de la lucha bolivariana y martiana.

   No es pues la mansedumbre el tema ideológico ahora, abrumado el pueblo venezolano, latinoamericano y del Caribe por los graves problemas internos producto de la dependencia, la presión colonial y los salvajes atropellos capitalista de tres jinetes modernos del apocalipsis que cabalgan junto: la burguesía yanqui, la inglesa y los bastardos sionista, los mismos autores del atropello del 3 de enero contra Venezuela y el mundo.

   En medio de este escenario la liturgia está fuera de lugar. No representa el manso acto de la peregrinación un  homenaje real a las luchas anticapitalistas del movimiento obrero internacional y nacional. Todo lo contrario, representa la recurrencia a la nefasta <paz laboral> de 1958, una vuelta atrás de los grupos nacional reformistas operando dentro del proceso bolivariano a todos los niveles, incluyendo sectores del Estado-gobierno, interesados en debilitar el sentido antiimperialista del gran día y sus efectos directos en las luchas actuales de la liberación nacional y del socialismo, temerosa la burguesía yanqui, la Otan y los monopolios de Fedecàmaras Venamcham que ante sus evidentes derrotas político militares en Europa y el Medio Oriente, la nueva geopolítica internacional y el hundimiento de la mafia anglo-norteamericana, abran el camino al poder del proletariado obrero campesino y comunal venezolano, avanzando su fuerzas con mayor rapidez hacia el poder político y el programa socialista, a la formación del estado proletario de todo el pueblo, de paz verdadera, sin clases sociales en lucha, sociedad de alta cultura e igualdad en un desarrollo científico, integral y de paz permanente para todos, es decir, la sociedad comunista, único desarrollo histórico superior que puede garantizar la sobrevivencia de la especie humana y del planeta, sin guerras, represiones y por encima de la prehistoria capitalista.

    La conducta energúmena de la burguesía demócrata de J. Biden o la republicana de D. Trump, no son las imples estupideces de dos presidentes imperialistas en decadencia, son la evidencia concreta que aterra a la burguesía anglo norteamericana y del mundo de su propio fracaso como sistema. Capitalistas y reformistas tiemblan ante la posibilidad de que <los de abajo> cohesionen su fuerza de clase y derriben el podrido andamiaje capitalista.

   Por ello, desviar el torrente de las masas hacia la resignación pacifista pocas horas antes del glorioso  día internacional de la clase obrera mundial, no corresponde a una jornada de lucha frente a los desafueros de Estado Unidos y sus aliados interno contra la soberanía venezolana y las conquistas sociales del pueblo; es mirar para el techo frente a un violento enemigo con pie de barro, ante la locura de una burguesía sin futuro que delira invadiendo, colonizando y secuestrando presidentes y lideres en todo el planeta, una evasión de la realidad que nada tiene que ver con soberanía ni resistencia,

    Una actitud tan alejada del significativo día como lo eran las antiguas convocatorias de los primeros de mayo socialdemócratas, en el que las cabillas del lumpen obrero adecopeyano forradas en bandera y periódicos viejos, arrastraba a la clase obrera a los pies del balcón presidencial del capitalismo de Estado puntofijista, ayudándolo a cumplir su papel de patrón ante los trabajadores. Es decir, a los pies de la <paz laboral> de clase. Esos tiempos se acabaron.

    El famoso “entendimiento” del 58 reaparece ahora con la liturgia psiquiátrica del <peregrinaje> del 30 de abril. Se materializa el 30 en la noche, pero realmente apuntaba al día siguiente, 1º de mayo, abriendo un profundo contraste entre las consignas combativas de la clase obrera avanzada y la reducción de ella con las mismas consignas del pasado: de la unidad nacional sin lucha de clases, de la marcha por la paz y la convivencia del explotador y el explotado, el avenimiento obrero patronal, restableciendo -justamente en el día simbólico de la clase trabajadora- el advenimiento entre el movimiento obrero, la burguesía monopolista de fedecamaras-venamcham y el imperialismo. Se consuma así la simplificación del histórico día con todos sus efectos revolucionarios y por si esto fuera poco, se honran de esa manera a Estados Unido el único país del mundo que prohíbe la conmemoración del 1o de Mayo.

    Para el pueblo venezolano curtido desde 1498 en las luchas anticoloniales históricas la resignación no es el mensaje. Menos lo es para la clase trabajadora del 1o de Mayo y mucho menos lo es para el movimiento revolucionario, para los marxistas leninistas ni para los sindicatos verdaderamente clasistas, tampoco lo es para los trabajadores avanzados, opuestos a sustituir el gran día de lucha del poder obrero por el jolgorio y la resignación social.

   Ese camaradas, no es el camino ante una burguesía internacional y local desesperada por su crisis, iniciando por ello a como de lugar la confrontación militar (nuclear) que ha sido su vía de escape en las guerras mundiales anteriores pero que ahora comenzó con la derrota burguesa en Ucrania e Irán. Ante ese tipo de idea demencial bien representada por Trump y sus aliados, resulta inútil para el pueblo hacer lo que hace la avestruz ante la tormenta de arena:  enterrar la cabeza en la propia arena hasta que ella pase.

    Nada tiene que ver tal actitud con los combates históricos del proletariado de 1848, con los días antimperialista y socialista de la Comuna de Paris de 1871, con las grandes luchas obreras de 1886, ni con el poder soviético de 1917, ni con los combates actuales del proletariado internacional que lucha por el socialismo revolucionario en todas las naciones del mundo.

    Definitivamente, la conmemoración anticapitalista del 1º de mayo de los sindicatos clasistas y el pueblo, nunca ha tenido que ver con festividades, conformismos ni líneas políticas de gobierno alguno, tampoco con las tácticas partidistas de dócil religiosidad; eso no representa la historia del proletariado criollo, heredero de las grandes huelgas obreras venezolanas de 1936 contra el imperialismo petrolero anglo norteamericano.

   Tampoco la clase obrera de Venezuela acepta el paralelismo sindical, dividiendo las concentraciones de los trabajadores de acuerdo a los intereses políticos partidistas, de competencia personalista o electoral del sistema. Es esa una conducta oportunista que debilita la fuerza unitaria del movimiento obrero y sus aliados revolucionarios, beneficiando con ello a la gran burguesía, al reformismo y a la gris burocracia que le sigue mecánicamente  los pasos.

  La clase obrera venezolana no acepta pues, ser arrastrada como clase tras el mensaje oficial de la burguesía ni del capitalismo de Estado de turno. Nada de esto tiene que ver con los derechos obreros conquistados a sangre y fuego; tampoco con su autonomía como clase explotada, ni con el desarrollo necesario de su conciencia de clase para sí en sus combates por el poder político, El conformismo nada tiene que ver con el antimperialismo y el socialismo científico como meta estratégica del proletariado y del pueblo venezolano. La historia social es muy clara, no es un problema de filosofía o de paciencia sino de lucha, programa y estrategia de clase.                                                      OCV.

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